Este espacio fue concebido mientras pasaba largas horas escribiendo con pasión, pensamientos que fluían como ríos de tinta,; fruto de sentimientos y nostalgia.
Su único propósito fue siempre el de expresar a través de líneas escritas con el corazón, sentimientos que amenazaban con desbordarse.
Al paso del tiempo, el arrebato que inspiró esto, dejó de ser protagonista principal, pero jamás dejó de ser mi razón de escribir.
Con los años, mi mente me sigue llevando hacía él.
Y es por ello que mis letras siempre llevarán en el fondo de su orígen, una huella que representa mi amor hacía esa primigenia inspiración.
Más la vida sigue, otros apegos están por manifestarse, y se abren paso otros lugares donde depositar el corazón, donde plantar las ilusiones, donde ver crecer la esperanza.
Del ayer, del ahora, y tal vez del mañana continuaré hablando...
Este es mi espacio: eternamente en construcción, sin un plan maestro y estás mis crónicas...




martes, diciembre 31, 2013

Coincidencias

CRÓNICAS DE UNA MENTE DAÑADABRUJA



Y para cerrar este año 2013, mi último blog, que lo disfruteís ...

Camine sin rumbo fijo, horas atrás, sin plan, sin ruta programada, algo raro me sucede. Siempre  planeo todo cuanto hago, así que esto, es novedoso y un tanto apremiante para mí siempre organizada vida. La impaciencia, la incertidumbre atenazan. Pero siempre me repito es bueno romper esquemas y paradigmas. Aunque esto sólo lo hago por mi espíritu contestatario y provocativo.

Termine no sé cómo, en una bulliciosa y atestada plaza de el centro histórico de X ciudad; puede ser la tuya, la que sea, tú ponle nombre; todas son iguales, atestadas de gente contemplativa. Algarabía, risas, llantos, gritos, niños corriendo, un músico en una esquina intentando cautivar a los insensibles paseantes, un organillo que da vueltas gimiendo su nostalgia.

¿Les he contado cuanto me gusta contemplar esos cuadros vivos y pintorescos que interpretan las personas a mí alrededor?
Familias sonrientes comprando cualquier cosa, olvidando por un instante sus particulares problemas, risas cantarinas, estruendosas o chillonas dependiendo el infante ya sea complacido o no, en su particular capricho deseado.

Me deleito un rato observando lentamente, mientras camino y le doy una larga calada a mi cigarrillo, ¿les he dicho también que ese es otro de mis grandes placeres? ¿No? No, aún no les comparto mucho…
Observo a través del humo una banca; esa banca llama poderosamente mi atención, pero no es una banca cualquiera, está banca esta apartada, olvidada, casi escondida en una solitaria esquina, en el lugar menos concurrido de la gran plaza atestada, pareciese como si hasta con culpa o desprecio la hubiesen apartado a propósito, de ser colocada en un lugar más privilegiado, como para que no pueda ser admirada, como queriendo quitarle protagonismo o sólo para que la descubran ojos conocedores, ¿tal vez?

¡No lo entiendo! si una obra de arte de esa magnitud, de una autora tan afamada no se le da el sitio de honor dentro de una gran plaza, que nos podemos esperar o siquiera quejarnos de que nuestro nivel cultural este tan desestimado.

Sigo caminando, ejerce una fascinación en mí. Es como si me susurrase  que me acerque y  la acaricie, pero la banca recibe a una pareja sentada en uno de sus extremos que comparten sonrisas y algo más. Mientras le caen los rayos de sol y el ajetreo citadino se da un respiro. Las figuras misteriosas de bronce se convierten en guardaespaldas encapuchados, voyeurs metálicos.
Así que esperare un poco, camino por la solitaria calle no hay prisas, no hay planes. Recuérdalo, ¡al diablo por hoy los planes!. Esperare paciente hasta que esos enamorados se larguen de ahí.

Me entretengo observando las fachadas de esas casonas antiguas barrocas que invariablemente encontrarás en cualquier centro histórico de antiguas ciudades coloniales. Los balcones particularmente son el centro de mi atención; las curiosas formas que la forja de esos artistas del metal, el fuego y el marro que a base de golpes crearon. Belleza tan indescriptible, delicada e incomparable que no todos se detienen a mirar.
¿Es acaso que siempre hay que aplicar presión, dolor, dureza, para descubrir la belleza escondida en todas las cosas?
Al final de esa calle hay un museo escondido, un llamativo cartel me invita a pasar, es una pequeña exposición fotográfica, titulada "Freak-a-dos: Crónicas siamesas" pues veamos que nos depara dentro...

Un lugar pequeño, pero bien distribuido, una serie de arte-objetos, esculturas, fotografías, me dan la bienvenida, ha pasado ya unos meses desde que no entraba a un museo, y me arrepiento por dejar de lado ese tipo de actividades, tal vez culpo a la carencia de una buena compañía que disfrute y pueda estar a la altura, sólo me he rodeado de frívolas mujeres que desean copas en los bares de moda, ser vistas en el restaurante donde todas sus amigas van y terminar siendo folladas en el hotel más caro y extravagante, no las culpo lo valen, sus encantos bien han valido mi inversión, pero ¿pensar en ellas para llevarlas a un museo? ¿Intercambiar impresiones sobre una buena puesta en escena o un libro? No, jamás, sus exquisitas cabecitas huecas me puedo imaginar en qué posición las prefiero tener.

Camino entre fotografías y composiciones extrañas, instalación y performance, no entiendo del todo esa fascinación que hoy en día atrae hacia el arte-objeto,  pero la temática es lo que llama mi atención: “los freaks”
Ese tipo de personas que no encajan en los moldes establecidos, aquellos que gustan de nadar contra corriente, y en su búsqueda van encontrando otros como ellos, nunca iguales pues cada uno maneja su rareza como su sello distintivo pero se complementan, la parte melliza que buscamos pero que aquí se revela en una persona diametralmente opuesta, pero de esa extraña simbiosis, surge algo que nos hace sentirnos como parte de un “nosotros”, y no somos ni seremos nosotros, somos tu y yo, individuales, y extraños, peculiares y freaks,  pero de nuestras particularidades creamos y formamos un todo que por ese  breve espacio de tiempo nos unirá  aun cuando el "por siempre juntos" no exista.
Pienso más de lo que puedo expresar.

La exposición está montada en 3 niveles: infierno, purgatorio y paraíso, haciendo referencia a Dante. Hago algunas anotaciones, hay frases pintadas en las paredes a manera de collage acompañando las fotografías, algunas resuenan y hacen eco en mi  interior, como si fuesen escritas para mi. Continuo por las salas, subo otro nivel, y más fotografías, más objetos raros; pero mi atención sigue distrayéndose hacía la banca que está afuera. Me asomo por uno de los ventanales, espío a los intrusos. Hay gente tomándose fotos en la banca, eso me da esperanzas,  tal vez se levanten  para dejar  que las personas se tomen sus fotos más cómodamente, ¡pero no! Ni se inmutan y siguen charlando, ella sólo se acerca más a él, dejando más espacio para los turistas que desean llevarse un recuerdo en fotografía, ¡demonios! ¡maldición!  Tantas bancas y tenían que escoger precisamente esa.

Termino de ver la exposición de forma precipitada, ya no hay más que me interese en esas salas. Salgo decidido a sentarme en esa banca y corroborar la autoría; me importa un demonio si ellos siguen ahí, tal vez hasta logre incomodarlos y se larguen. Sí eso haré.

Cruzo la acera y me siento en el extremo de la banca, es bastante larga, alojaría comodamente a siete u ocho personas en ella. Paso mi mano por ella, como si acariciase a una mujer, tan fría, tan fuerte, áspera y de textura rugosa. Las figuras a mis espaldas: Seis magos, sirven de respaldo, seres expectrantes, dolorosos y tristes.¡Oh Leonora! ¿Cómo tus visiones fantásticas y oníricas las reflejas tan fielmente a través de tus obras?

Me voltean a ver, notaron la caricia prodigada a esta bella obra de arte,  probablemente ni siquiera saben en que están sentados, cruzo una mirada fugaz con ellos, pero ella continua con su relato, el sólo la escucha y de vez en cuando asiente ¿con aire aburrido? Pensé estarían charlando como cualquier par de enamorados, creando sus castillos en el aire, pero no es así, ella le cuenta historias familiares, hasta me parece interesante, su charla, no intenta justificarse, sólo expone de una forma un tanto impersonal, su alejamiento con su familia, habla de sus orígenes, a veces se le hace un nudo en la garganta y un leve cambio en su tono, indica dolor, rencor; no creo que el tipo que la acompaña, lo percibiera siquiera, eso sólo oídos entrenados lo detectan. Ella necesita un abrazo, empatía, que su compañero sólo comprenda, no le dé soluciones, tal vez sólo necesita ese breve contacto humano donde se transmite un “todo va a estar bien”.

Enciendo  nuevamente un cigarrillo. Sé por experiencia cuanto molesta  hoy en día a las personas, este hábito de nosotros los fumadores. Me preguntan ¿porque fumo? Los momentos más agradables y nostálgicos de mi vida, los he disfrutado con una taza de café y un cigarrillo entre los dedos. Es algo que quien no fuma jamás entenderá. Sonrío, apuesto que la dama en cuestión, sea de esas nuevas generaciones,  tan en boga, orgánicas y ecologistas, defensora de causas ambientales, aburridamente vegetariana, no beberá, ni fumará, su atuendo la delata, huaraches Oaxaqueños, viste de blanco, ropa de manta, un collar artesanal con una piedra muy singular en forma de dije, unos aretes hechos de granos de café, por cierto me encantarón, su melena enmarañada al viento, sin adornos superfluos, es del tipo de personas que llaman la atención, sin ser hermosas, sólo tienen algo que hace voltear a verlas. Exhalo una voluta de humo groseramente hacía ellos y cierro los ojos un momento mientras aspiro el humo del cigarrillo. Y divago.
Pienso como desde una banca se piensa, se contempla la metamorfosis del mundo que nos rodea donde sólo somos espectadores, donde el gran teatro del mundo continua. En una banca uno se sincera. Estática, una banca transforma a quién se sienta en ella: alienta los pies cansados del viajero, la ternura de los novios, acoge el nacimiento de la pasión, una palabra inquietante, enciende los pensamientos de un lector.

De pronto llega un olor a tabaco fuerte, tabaco cubano, lo reconozco cuando lo huelo. Continuo con los ojos cerrados y el hilo de mis pensamientos se pierde. Evoco momentos, recuerdos, de otros tiempos ya tan lejanos que me hacen temer que se diluyan  de tanto que los pienso. Me veo fumando ese mismo tabaco, en una casa cerca del mar, hubo un tiempo de risas y besos compartidos, caminar por la playa descalzos, juguetear en la arena, cuerpos sudorosos, agitados, fundiéndose, en un sublime acto de amor, suspiros exhalados al viento, cuando nos encontrábamos se quemaba más despacio la soledad en la tierra. No fue una historia larga, ni siquiera una hermosa historia, tan solo fue un breve lapso de tiempo. Hoy son, sólo anhelos convertidos en deseos, colmados de añoranza.

Ese olor continua inundando el ambiente.¡Es ella la que fuma!, ¿Pero cómo es posible? Eso no encaja en el perfil, que hice hace unos momentos, se me escapa una media carcajada, creo estoy perdiendo el toque.  Así que pequeña dama, ¿Este es sólo un disfraz que usas para los paseos dominicales? ¿Cómo serás realmente fuera del disfraz? ¿Oficinista? No, no me la imagino, ¿Empleada de alguna tienda de esas esotéricas? Oh si, encajaría. La veo leyendome las cartas del tarot o haciendo mi carta astral. Rodeada de incienso y otros artilugios. Río abiertamente y la observo sin la más mínima discreción, si mi madre me viera y yo fuera un crío me regañaría diciéndome: "Enrique es de muy mala educación mirar a las personas fijamente cuando no las conoces".

Cigarros Cohiba, no he visto tan frecuentemente mujeres que fumen esa marca y ese tipo de cigarrillos, bueno, si lo he visto en algún sofocante tugurio, en algunas ciudades de las costas hay mujeres de no muy buena reputación, que gustan de un aguardiente local acompañarlo con esos cigarrillos de sabor fuerte como diríamos "para hombres" tabaco negro, de un olor exquisitamente rico y distintivo. Si le hubiera puesto un cigarrillo mentalmente en las manos hubiese sido un mentholado.

Más intrigado seguí observándola, dar largas bocanadas, su mirada por instantes se perdía y hacía pausas en su relato, como pensándose mejor que desnudar y que no, tal vez el tipo no merecía toda su franqueza. Hay personas que no merecemos lo que se nos regala y la confianza es una de ellas. 

Sintió mi mirada y nuestros ojos se encontraron, por breves y eternos instantes, sostuvimos la mirada, con interés, desafío y algo de asombro, emoción, como quien se descubre por primera vez, había también algo más, como si nos leyéramos el alma, nos perdimos en la inmensidad de lo profundo de nuestros ojos negros. Es imposible pero nos tragamos.

Confuso desvié la mirada, ¿que había sucedido en ese lapso incierto de tiempo? ¿fueron segundos solamente o largos minutos? ¿su novio se dio cuenta? No me importa el tiempo, no me importa el tipo en cuestión, lo que me atenazaba era ¿que tipo de conexión hubo entre nosotros y porque? Sólo somos unos completos desconocidos perdidos hasta ahora, sentados en una banca muy singular, una banca que me atrajo y me llevo a coincidir con ella en tiempo y lugar.

Deseaba, ¡no! más que desear, necesitaba cruzar palabras con ella, no podía dejarla ir sin siquiera saber si volvería a verla, si nuestros caminos volverían a cruzarse. Busque indicios de algo que me llevará a encontrarla,  había un libro entre ellos.El título: Demian de Herman Hesse (uno de mis favoritos por cierto), un bolso abierto donde asomaban los cigarrillos, y una agenda elegante. Era todo lo que podía ver.

No daban indicios de que se irían pronto, eso me daba tiempo. Solté el aire contenido, ni siquiera me había dado cuenta de mi modo aprehensivo. Podría seguir escuchando furtivamente la charla y saber algo de ella.

Me levante de la banca y cruce la calle hacía un establecimiento de café tipo Francés, con mesas en la acera, pequeños floreritos como centros de mesa con rosas rojas invitando a la charla romántica y velas que se encenderían una vez caída la tarde, sombrillas coloridas protegiendo del sol a los comensales y con vitrinas exhibiendo todo tipo de panecillos y pasteles exquisitamente decorados. Por un momento se me antojo estar ahí sentados la desconocida y yo charlando más cómodamente. Aleje ese pensamiento, no era mi momento. Compre un café, otra caja de cigarrillos, queme unos minutos extras mirando cualquier cosa en las vitrinas del café y regrese lentamente hacía la banca. Ella me observo todo el trayecto hasta que me volví a sentar, muy casual e hice lo que la mayoría de los jóvenes hoy disfruta con tanto ahínco sacar el móvil y perderse horas navegando o chateando con sus amigos, fingí ensimismarme con el mio. Mientras la escuchaba continuar con su relato, terminó la historia de su familia que narraba. Su acompañante emitió algunas opiniones que a mi parecer eran comentarios sosos y estúpidos como de aquel que no le importa en mayor medida los problemas ajenos o entender el porque ella se abría así con el, ¡era un perfecto imbécil! No entendía como hay mujeres que les gusta rodearse de tipos así, era obeso, poco agraciado, con una indumentaria deslucida, algo desaliñado. De pronto ella pidió algo, el se incorporó y solícito fue a comprarlo, ella le entrego dinero de su bolso y le dijo, "si quieres compra también uno para ti". Él contesto con un "no gracias" ¡Vaya! ¿ni siquiera el podía cortesmente invitarselo? ¡¿que tipo de galán traía por Dios?!. Era el momento que esperaba, me dirigí a ella y le pedí su encendedor, simulando que el mio tenía una falla y no encendía más; busco en su bolso y como muchas mujeres, lo guarda dentro de la misma cajetilla, le hice un comentario referente a sus cigarrillos:

_No es común que vea a una mujer fumado esa marca en especial.
Soltó una risa y dijo:
_No, no es usual, pero a veces me lo permito.
_Es un sabor muy fuerte, ¿te gusta?
_Tanto como el café_  He hizo un ademán hacía el mio.
_¿Puedo invitarte uno?
_Gracias, pero ya me traerán uno
_¡Oh, perdón!, ¡cierto! tu novio fue por uno ¿no?
_No es mi novio y sí le encargue uno, el olor del tuyo me hizo querer uno_Y sonrió, tenía una sonrisa bella y sincera, me recordó a un niña, una sonrisa tierna y picaresca, se le marcaron unos hoyuelos en las mejillas. Y su rostro se ruborizo. Hacía tiempo que no veía a una mujer sonrojarse de forma tan natural.

_Deduzco por tu expresión que aunque no es tu novio, son algo más ¿no?_se lo solté, ya me había dado más información de la que esperaba pero deseaba saber todo lo posible, antes que llegará el tipo en cuestión y nos interrumpiera.
_Hamm, pues si, pero es complicado, somos algo, y a la vez nada, digamos amigos que comparten momentos en una relación bizarra_Desvió la mirada hacía el establecimiento de enfrente, como esperando que él no estuviera espiándonos.
_Vale, no te estoy interrogando, sería muy descortés de mi parte, siendo unos completos extraños ¿no?.Sin conocernos siquiera_Tire el anzuelo, espere su respuesta, pero ella lo esquivo_Retomando la pregunta inicial, hablábamos de tus cigarrillos...
_Vale... mis cigarrillos porque te causan tanta curiosidad?.
_No es tanto curiosidad, ok, me has pillado_sonreí como un niño que lo han agarrado en la mentira_ Si es curiosidad. Te confesaré algo, tenía los ojos cerrados y percibí el aroma y trajo a mi mente momentos y recuerdos. Por un instante me transporte a otros tiempos y lugares.

Sorprendida abrió más sus grandes ojos, eran negros, muy expresivos, enmarcados por unas largas pestañas. Unos ojos atrayentes de mirar profundo.
_Me sucede lo mismo, pienso en mi padre, el fumaba habanos cubanos, me recuerda el mar, el olor a sal, la arena de la playa, un cafecito antigüo en una callejuela escondida, un trovador cantando coplas, me recuerda un danzón, ¿has escuchado  el danzón Nereidas? Mi padre lo adoraba._Un suspiro involuntario se le escapo de sus delgados labios.
_Conozco ese danzón, ¿no eres cubana ¿verdad?_solté otra pregunta, por sus respuestas tan francas y abiertas, deducía que era una persona muy extrovertida, con facilidad para sociabilizar y con don de gentes. Una persona que encajaría en cualquier lugar, y con habilidad para mantener una charla por horas.
Me intrigaba más, por lo que había dicho, extrañaba a su padre, hablaba de él en pasado, tenía raíces cubanas o de algún lugar en la costa, menciono el mar y el danzón, le gustaba el café, tal vez el son o la trova. Seguí hilando.
_¡No por diosa! ¿lo parezco?_ reía abiertamente, con una expresión coqueta. ¿Esperaría un halago?

No pude responderle, se acerco el tipo, sin darnos cuenta ya estaba a su lado ofreciéndole el café y mirándome de soslayo con una mirada hosca.

_Ten, sólo había cortado, con leche normal.
Ella hizo un mohín y levanto los hombros.
_Lo hubieras pedido expresso, sabes que me caerá mal
_Se me olvido, tomatelo así.
Curioso pregunte
_¿Te hace daño el café?
_No. Es por la leche, soy intolerante.
Él se nos quedo viendo, lanzando una pregunta muda. "¿Por que te metes en nuestra charla?" "¿Se conocen?"
_¡Oh por cierto! Carlos te presento a un desconocido que le llamo mucho la atención mi particular gusto por los Cohiba, y con el cual charlaba de ello.
_Desconocido _ sonriéndome_ te presento a Carlos.
Reí, no pude evitarlo, era sagaz y sutil, ahora ella conocería primero mi nombre y sin siquiera preguntármelo.
_Mucho gusto Carlos, soy Enrique para servirós_ Me levante de mi asiento en el acto y extendí la palma en un gesto cortés.
Carlos sólo meneo la cabeza, a modo de saludo, sin siquiera extender la mano para corresponder la mía. Haciendo gala de su educación. Y sólo expreso un cortante "hola". Como lo venía diciendo, un tipo, que no encajaba con ella, de gesto adusto y sin la mínima intención de integrarse, se volvió hacía ella  y le dijo: "¿nos vamos?" ¡Vaya cortesía!
Ella sabía mi nombre y yo aún no había podido saber el suyo, si se iba en ese momento quedaría como al principio, ¡vaya estúpido que había sido!, me deje llevar por su charla amena y no hice las preguntas precisas y adecuadas, perdí mi oportunidad. Me maldije interiormente, ahora estaba en sus manos.
_No, ¿por que? además sería grosero de nuestra parte, pensará Enrique_ y me miró_ que nos ha molestado.
Perfecto, eso me daba más tiempo.No lo desaprovecharía.
_No, jamás importunaría; además yo sólo quería un encendedor ¿lo recuerdas?. No los molesto más, muchas gracias desconocida dama._Extendí la mano, e hice un ademán de irme y le sonreí como esperando devolviera el gesto.
_¡Touché!_contesto ella y se carcajeo. Mientras Carlos muy serio nos observaba. Molestandole esa camaradería inusual entre dos desconocidos, o la confianza que se palpaba como si fuésemos amigos de años. Y que habíamos logrado en escasos minutos.
_Muy bien caballero, lo merezco, por descortés_ Extendió su mano y estrecho la mía_Mi nombre es Sarah.
Tenía manos suaves, fue breve el contacto. Al menos ya sabía su nombre: Sarah, un bello nombre.
_Y no nos molestas, ¿verdad Carlos?_ Volteo a verlo con una sonrisa gélida y retándolo a que le contradijese.
_ Siéntate por favor, acompáñanos y platícanos que haces por aquí.
Me volví a sentar a pesar de la mirada de Carlos que me decía todo lo contrario, se leía un "largate y deja de flirtear con mi mujer"
_Pues.. deambule y me encontré aquí, no se como, mis pasos me guiaron a está calle y entre a ese museo, deberían de visitarlo tiene una exposición rara pero interesante_ Señale el viejo edificio junto al café, de donde momentos antes había salido.
_ Ya lo visitamos unas horas atrás. Carlos quiso ver esa exposición cuando caminamos también por aquí, al igual que tú no traíamos plan, llegamos a este lugar y empezamos a andar, rodeamos la plaza y descubrimos ese museo, ni siquiera sabía que existía. La exposición tiene elementos rescatables, por lo demás me pareció algo extenuante, demasiado yuxtapuesta.
_¿No la entendiste?_le pregunte 
_Tal vez no, aunque me gustó la propuesta "Hay que vivir a morir" del primer piso, el que correspondía al infierno.
_ ¿Notaste la correspondencia de los tres pisos en que está montada la exposición con los círculos dantescos? _Exclame sorprendido.
_Pues si se notaba algo, la curaduría de la planta baja decía en algunas de las paredes "Es el infierno, pero hay salidas de luz. Si el arte está enfermo, vamos a curarlo". El siguiente piso está concebido como purgatorio, en el que recordaba lo cotidiano amado,cuando vivimos en pareja donde hay momentos felices, momentos insólitos que aderezan nuestro día a día pero también hay peleas, confrontación. Los infiernos que todos hemos vivido a consecuencia de la salud y la enfermedad. de la carencia, de la perdida de emociones y victimas de la cotidianidad_Terminó y su voz sonó apagada, triste con eso último.

Pareciese que extrapolaba el tema de la exposición hacía cuestiones más personales.

_¿Y a tí que te pareció _Pregunta dirigida a Carlos con un poco de malicia, como queriendo saber hasta donde llegaba su percepción o su conocimiento.
Carlos levanto los hombros:
 _Algo friki, extravagante con el concepto de los siameses enfermos, heridos y curados con su arte kitsch.
_Creo que tampoco a ustedes les convenció del todo ¿verdad?_ afirme más que preguntarles._Coincido, que hay muchas exposiciones de arte contemporáneo que son difíciles de digerir, entender y más cuando previamente no explican el concepto, cuando uno deambula por las salas preguntándose de que va, o que quieren decir o expresar los artistas. No me ufanaré de haberlo entendido, sólo me llamo la atención ciertos y particulares detalles, como decías Sarah hay elementos rescatables por lo demás también te doy la razón a veces sentía que estaba un tanto sobrecargada con tantos elementos sobreponiendose unos a otros. Por ello mejor termine rápido la exposición y me salí a disfrutar otras esculturas_Y lo dije posando una mano sobre la banca donde nos encontrábamos sentados.

Sarah sonrió y dijo:
_Prefiero el arte más clásico o ya no soy tan joven para entender las nuevas corrientes, por ejemplo a mi me apasionan más y disfruto más a los artistas de la vieja escuela. Es como estas bancas; dispersas por la ciudad, cruelmente anónimas, sin una placa identificatoria para que el transeúnte que pasa de largo, sin prestar atención, sin detenerse a mirar o a tomar asiento, conociera quien las realizó y poder admirarse de estas bancas de formas inusuales, que se fusionan con el paisaje urbano, invitandoles a descansar, a tomarse unos minutos para observarlas, tomarles fotografías.Vivir las esculturas de otra manera, más allá de las vitrinas de los museos donde es impensable poder tocar una obra de arte. Como está de Leonora Carrington donde no sólo la fotografías a lo lejos. Aquí la palpas, te sientas, puedes recostarse, hacer de ella un recuerdo de charlas con amigos.

Dios de mi vida, me dejo perplejo. Enmudecí. No podía articular palabra. Ella conocía esta banca, sabia lo que yo solo sospechaba, que era una obra de arte de Leonora y momentos antes yo los tachaba de un par de ignorantes que ni siquiera imaginaban donde estaban posados.
Y nuevamente me dejaba en menos de diez minutos estupefacto y atónito.

Sarah continuó, probablemente pensó que sabía de lo que hablaba, así que procedió a seguir explicando.
_Sólo es posible ubicarlas por la originalidad del diseño. Para el caminante, deseoso de recorrer la ciudad, puede ser una invitación a convertirse en aventurero descubridor de piezas de arte que juegan a ser asientos. Estas bancas que ahora están dispersas por las calles del centro histórico formaron alguna vez parte de una exposición llamada "Dialogo con bancas" y estuvieron todas ellas sobre Reforma, eran una atracción turística que lamente mucho cuando las quitaron y  dispersaron de ese lugar que era el marco ideal para ellas. Esta valiosa escultura por ejemplo se llama "Ya no hay lugar", Sin embargo, la gente va y viene sin detenerse a observarla. Seis rostros de magos juegan a ser banca: un truco de mobiliario urbano o surrealismo.

_¿Y porque estás tan segura de que está banca es obra de Leonora?_ Hice la pregunta con suspicacia, todavía quería poner a prueba su conocimiento, aunque yo ya sabía la respuesta.
_Por su firma acá atrás_ Sonrió como una niña que conoce un secreto y de rodillas sobre la banca, se inclinó por el respaldo y me señalo donde ella afirmaba que estaba la firma del autor. No pude aguantar más me incorpore y di la vuelta a la banca; me acuclille donde ella señalaba. Pase mi mano por la firma. Sonreí ampliamente, la mire y nuestras sonrisas fueron cómplices por el hallazgo.

_Nunca pensé que tú conocieras la obra de Leonora, o siquiera supieras donde te encontrabas sentada_Esto último se me zafo sin poder evitarlo.
_ ¡Ah! ¿Así que dictaminaste que era una ignorante? ¿no?. Pues se ha llevado una sorpresa señor versado en las artes y conocedor o una desilusión al haber errado en su análisis?_  Terminó con un tono mordaz, irónico y un brillo de rabia en sus ojos.

Debí pensar mejor lo que decía, me reproche, el hecho de externar lo que había pensado horas antes cuando los descubrí en la banca y en este momento presa de la emoción haberlo mencionado, fue motivo de que ella se pusiera a la defensiva, como si ya estuviera acostumbrada a que la gente la clasificara de inculta. Creo que toque una fibra sensible.

_Me disculpo, por como debió sonar ese comentario. Nunca fue mi intención insinuar que fueras una persona ignorante. Sólo que como tu misma lo dijiste antes, ¿cuantas personas pasan de largo y no imaginan siquiera que hay obras de arte de excepcionales y renombrados artistas convertidas en mobiliario urbano?. Tu coincides también que estamos acostumbrados a ver este tipo de arte detrás de vitrinas en museos y nunca jamas se nos permite tocarlos_ Esperaba que esto mitigara un poco mi imperdonable comentario anterior y ella quedara satisfecha con la explicación.

_Así que tú Enrique, ¿si conocías está escultura y por ello tú interés desde que llegaste? Sí lo note, como la examinabas atentamente y como tú mano acaricio la banca_ Aunque parezca distraída, hay veces que ciertos detalles captan mi atención. Y dime ¿deseaste que no estuviéramos aquí sentados para poder buscar la firma del autor sin que la gente te tachara de loco?_ Seguía un poco a la defensiva, y además parecía que leyera mi mente, todo lo que pensé antes ella lo intuía o lo adivinaba. 

Carlos sonreía socarronamente, disfrutando que ella estuviese ahora molesta u ofendida por mi imperdonable error y que me tachara de presuntuoso y petulante. Para él sería mejor que ahora le cayera mal a seguir con la camadería de momentos antes, como sí fuésemos amigos.

_Te confieso que si tuve la urgencia de buscar la firma para corroborar mis sospechas, pero me contuve, por respeto hacía las personas que se encontraban sentadas o tomandose fotos. Decidí regresar otro día y verla con más calma._Mentí. Preferiblemente, a seguir tratando de compensar mi error. Y tal vez equivocarme o proseguir dando una mala impresión, tenía que ganar el terreno perdido.
_Tál vez ustedes también visitarón la exposición: “Leonora Carrington en la Ciudad de México". Donde se mostró parte de su obra compuesta por grabados, pintura y escultura. Y ahí estaba está banca y otras piezas más. Fue creo en el año 2008.

_Sí la visitamos estuvo genial, ¿verdad nena?  _Carlos al mismo tiempo que hacía el comentario poso su mano en el hombro de Sarah y prosiguió:
_Se tomo miles de fotos en las bancas, ¡se subía a todas!
Sarah lo interrumpió:
_La exposición que Enrique menciona es otra y la que tú dices donde me tome "miles"_ (lo dijo con tono sarcastico)_ de fotos es la de "Dialogo con bancas" 
Carlos prosiguió dándole poca importancia a su error:
_Ella admira a Leonora y  también a Remedios Varo, ¿la conoces?
Asentí mientras el seguía con su perorata...
_Cuando hay exposiciones, siempre se entusiasma igual que una niña y la llevo a verlas_terminó con un tono de macho territorial ostentoso. Me causo risa. No tenía nada que demostrar.
Ella se volvió un poco desconcertada, le lanzó una mirada indescifrable, tal vez como si no estuviera acostumbrada a ese tipo de demostraciones de cariño en publico o el mintiera y nunca la acompaño y ahora quería dar la apariencia de amante atento en cumplir cualquier deseo o capricho de su dama.

_Si también admiro la obra de varios surrealistas_ Le conteste su pregunta a Carlos_ Entre ellos Dalí, Bretón y por supuesto Varo. De hecho a su muerte se pronunció en diversos medios escritos el adiós a la última surrealista. Ya lo decía Octavio Paz "Leonora Carrington no era una poeta sino un poema que camina, que sonríe, que de repente abre una sonrisa que se convierte en un pájaro".
_ Sarah si leíste la entrevista que se le hizo al pintor y escultor Leonardo Nierman, donde aseguró que la muerte de Leonora Carrington “es una pérdida de impacto mundial”. Explicó que ella fue una pieza muy importante en un momento de gran creatividad de la pintura del siglo XX: el surrealismo. Explicó que el surrealismo abrió puertas de libertad a toda una generación de pintores y su biografía es una novela desde su relación con Max Ernst –otro de los gigantes de esta corriente artística– que definitivamente marcó su paso por la historia de la pintura como personaje.

_Si Enrique, leí varios periódicos y noticias al respecto. Lamento que se le haya terminado el tiempo. Leonora  y Remedios fueron mis dos favoritas porque se encargaron de inventar nuevos mundos, encarnaciones del inconsciente y eso no es fácil hoy en día. Recuerdo una frase de ella que me gusta mucho citar: “¿El mundo que pinto? No sé si lo invento, yo creo que más bien es ese mundo el que me inventó a mí”

Se hizo un silencio cómodo como si cada uno se perdiera en sus propios pensamientos, dando unos segundos de silencio a la memoria de Leonora, tan sólo roto por el imbécil de Carlos

_Llegaremos tarde, a menos que ya no te apetezca ir...O prefieras posponerlo para otro día, pero recuerda que saldré de viaje y después ya no tendremos tiempo_ soltó Carlos con tono de advertencia

Sarah salió del trance en que estaba y dudo un momento, entre quedarse y seguir charlando conmigo o ir a donde le recordaba Carlos, Yo no lo sabía, no tenía forma de saberlo en este instante, ¡No leía mentes por Dios! Y en esos momentos los apetitos e impulsos del deseo ganaron en su elección y yo perdí. Carlos había jugado inteligentemente sus cartas y yo desconocía el juego.
Sarah se incorporó y se despidió:
_Un enorme gusto conocerte Enrique, tu charla es muy interesante, coincidimos en gustos por el arte e imagino que si hablamos de libros también tendremos puntos en común, pero el tiempo nos juega una mala pasada, espero encontrarnos en alguna exposición de Leonora o Remedios algún día._ Extendió su mano y se la estreche con cierta emoción y desilusión por el lapso tan breve que compartimos que hubiese querido alargar más, pero no tuve la sagacidad de salvar ese obstáculo, así que sólo atine a asentír y la mire por ultima vez a los ojos. En los míos se leía un: ¡quedate!
_Adios Sarah...el gusto créeme fue mio.
Sarah desvió la mirada, retiro su mano que aún retenía entre la mía. Carlos sólo hizo otro ademan con la cabeza a manera de despedida, con una sonrisa de triunfo la tomo del brazo y se fueron caminando por la calle solitaria. El sol poniente caía sobre sus siluetas y sus sombras se fueron extinguiendo hasta que desaparecieron del horizonte.
Prendí un cigarrillo, suspire y vino a mi mente una canción de Silvio Rodriguez:

"Soy vecino de este mundo por un rato y hoy coincide que también tú estas aquí. Coincidencias tan extrañas de la vida, tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir."

Fragmento del capítulo 2



Otros fragmentos de la historia:
Cicatrices
Delirios danzando
Prólogo del libro


montse_rocco@hotmail.com



4 comentarios:

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